El campus del sur de Quito cuenta desde esta semana con un laboratorio de redes y ciberseguridad equipado para replicar entornos empresariales reales. El espacio fue habilitado en el tercer piso del edificio principal y tiene capacidad para 24 estudiantes trabajando simultáneamente en estaciones individuales.

El equipamiento incluye racks Cisco de nivel profesional, analizadores de tráfico de red, simuladores de escenarios de intrusión y firewall físico configurable, además de una sala aislada de contención destinada a ejercicios de respuesta a incidentes. Todo el diseño del laboratorio fue validado por profesionales del sector con experiencia en infraestructura crítica.
La inversión responde a una convicción académica clara: un estudiante de Ciberseguridad no puede formarse solo en teoría. Las amenazas evolucionan enentornos reales, y la respuesta también debe entrenarse ahí. El laboratorio permitirá simular ataques, analizar vulnerabilidades y practicar protocolos de recuperación bajo condiciones controladas pero realistas.
Desde el primer período académico, los laboratorios serán parte del componente práctico obligatorio de las asignaturas de redes, ethical hacking y seguridad en infraestructuras. Se planifica además abrir horarios extendidos para que estudiantes de otras carreras puedan acceder a talleres introductorios. La inauguración contó con una demostración en vivo de análisis de tráfico malicioso, a cargo del equipo docente de la carrera. Una forma de presentar el espacio que, más que un corte de cinta, fue una clase.