La semana pasada dimos un paso concreto hacia uno de nuestros compromisos fundacionales: que la formación técnica no ocurra en el vacío, sino en contacto directo con el mundo productivo. Firmamos una carta de intención con la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha, en un acto que contó con la presencia de su presidente, el Ing. Roberto Salazar, y autoridades del instituto.
El acuerdo marco establece las bases para un programa de prácticas preprofesionales en empresas afiliadas de los sectores de tecnología, manufactura y servicios del norte y sur de Quito. Los estudiantes de las tres carreras —Desarrollo de Software, Big Data e Inteligencia de Negocios, y Ciberseguridad— podrán acceder a plazas en empresas reales desde el tercer semestre, con tutoría académica y seguimiento desde el instituto.
Más que un convenio de papel, este acuerdo responde a una pregunta concreta: ¿dónde trabajan nuestros egresados cuando terminan? La respuesta empieza a construirse desde antes de que terminen.
Para el segundo semestre de 2026 se espera la firma del convenio específico, que detallará el número de plazas, los perfiles requeridos por sector y los mecanismos de evaluación conjunta. Las empresas interesadas en sumarse al directorio de socios productivos pueden escribir a vinculacion@uiotec.edu.ec.

Este es el primero de varios acuerdos que se formalizarán antes del inicio del primer período académico. La vinculación con la industria no es un componente secundario del currículo: es parte de su arquitectura.